Flow.

Recuerdo todos los besos, todas las caricias y las sonrisas que nos hemos ido regalando.

Las recuerdo y sonrío, aun sabiendo que no estábamos en nuestro sitio.

No estoy hablando de un lugar real, nada físico, por eso esto solo lo podemos entender tu y yo. Por eso solo somos nosotros.

Pretendíamos ganar la maratón juntos a diez metros el uno del otro. Pero ganabas tu.

Es curioso porque pretendíamos ganar cuando ni siquiera había meta, ni premio. Esa no era nuestra maratón.

La nuestra es ésta, la que caminamos juntos, con la misma marcha que es el sonido de los latidos de nuestros corazones, retumbando en nuestros cuerpos a la vez. La que no es precisa, y no tiene final. La que no da miedo continuar. La maratón del flow. Sigo recordando momentos pero esta vez los recuerdo en nuestro sitio. Son los de ayer en un precioso bar, o los de mañana en cualquier otro lugar.

Y llenando nuestra cabeza de planes futuros y no tanto, llenando nuestra cama de palabras que ya no son un tabú, vamos creando nuestra historia. Que puede ser extraña, o no.

Pero es nuestra. y por eso haremos lo que queramos con ella.

Y cuando las circunstancias cambien, y el viento sople hacia otra dirección… Ya se nos ocurrirá algo :). Pero de momento, no me queda mas que decir que quiero seguir improvisando contigo.

PD: Te quiero.

Miradas

Ξ

– Vengo enseguida, necesito un poco de aire.

– Te acompaño.

– No. Mira, esto no tiene sentido. Voy cerca y será un momento nada más.

Silencio.

El se disgusta, se decepciona y esfuerza por entenderla. “Yo solo quería entenderte” le diría, pero no lo hace. Las marcas de la vida salen a la luz reflejando lo sufrido por lo perdido. Ella, la pérdida, que está perdida en cualquier rincón de cualquier no lugar, desconcertada, lejos y mareada como lo está, ni le dice ni le diría nada. Solo ve. Solo le ve. Y siente lástima por no poder tocarle pese a estar tan cerca el uno del otro. Pero no le aguanta la mirada, porque se siente morir al sumergirse en ese dolor tan intenso que reflejan sus ojos, en esa desesperación tan amarga que refleja su increíble mirada.  

Desde aquí todo parece tan bonito, tan de película… Ella que le mira con ternura, levantada y dispuesta a dar media vuelta para salir de esta habitación tan bonita que a ella le parece tan horrible, sin saber si quiera por que.

Él, quisiera levantarse también pero no lo hace, incluso baja la cabeza para así hacerse todavía más pequeño ante la oscuridad que la envuelve y que a él le está matando poco a poco.

[A ti, mi héroe, mi rey, a ti mi corazón. Tu, mi fuerza para seguir, mis ganas de amar que aun no han muerto gracias a ti. Mi vida y mi muerte el día que me dejes. Tu mi sol, mi noche llena de estrellas en un cielo despejado donde solo corazones como el tuyo pueden estar. Mi suerte y nunca jamás mi desgracia.

Tu mi modelo a seguir, el buen y el mal ejemplo.

Siempre lo he tenido claro, desde que ví la luz del mundo en el que vivo. No podré seguir sin el brillo de tu mirada que aun rota sigue diciéndome que luche.] Si, eso es lo que le diría.

Corre.

Ξ

Abre el armario, busca.

Negro, lila, puede que blanco.

Dónde está tu maquillaje, ¿muñeca? Eso es, una línea recta, dos líneas rectas. Iguales, perfectas, ¿sensuales? Te ves reflejada y sonríes, no dejarás de hacerlo.

Calzate. Cinco, ¿Diez? Siete centimetros de más por ser hoy.

Date prisa, vuelves a llegar tarde.

No tienes billete, pero no importa, tampoco tienes más que como mucho diez euros, pero no importa. No, porque tienes tu AS, el que no abandonas, el que no te abandona.

Ponte en situación. Suena Lady gaga, Pitbul, suena house, suena divino.

Eres sexy saltando las puertas, dejando las normas junto al pijama.

Sagrera, Navas, Clot… Y casi todo el mundo igual, casi todo el mundo como tu. Glorias y Marina, Y para cuando estás en arco del triunfo ya nadie piensa en lo que dejaron en casa, lo que dejaron en el trabajo, nadie piensa en lo que dejaron por hacer. Estan ahí, estás ahí. En busca de la noche, que te espera, que te quiere. En busca de tu noche…

Ni cuenta te das, y estás en universidad. Ni cuenta te das, y llegas. Has llegado.

Plumas, pupilas rosas, sonrisas perfectas, vestidos que se parecen, que nunca quedan igual. Vestidos que suelen ser más cortos de lo que esperabas, que te quedan mejor de lo que esperabas. Vestidos para todas. ¿Pero miradas? Para ninguna.

Estás en territorio coocido pero no te pertenece y lo sabes. Todos te conocen, todos saben tu nombre, porque ellos, encanto, quieren ser tu.

Te veo saludar triunfante, satisfecha. Te veo sonreirles sin razón, sin ni tan siquiera merecerselo se llevan tu sonrisa una y otra vez. Eres una estrella, te dicen, y tu te lo crees porque te sientes como tal.

Un billete por una entrada verde que te bebes y que luego intercambias por un sello. El sello de tu futuro más cercano, el de dentro de una hora y otra vez, tu destino y el de muchos más como tu. Ahora tienes 60 minutos para recordarle a media Barcelona que te gusta lo que haces. Empezaste en casa, por cada trago una calada. Y ahora continuas en la calle, a 15 grados, pero no importa. Nadie necesita hielo a esa temprearura. Nadie necesita acompañar el whisky con coca-cola, a esas horas.

Carcajadas, gritos, saltos, tonterías, apodos improvisados, gente y más gente, calles que conoces por las cuales te pierdes pero llegas.

Llegaste. Sientes como entras y te sientes como en casa.

Pero no estás en tu casa, estás en la mía querida. Y esta noche, voy a hacer contigo lo que yo quiera. Yo soy la noche, la oscuridad, soy la que te esconde de la verdad.

Y todo ello te va a costar un precio.

Mañana te levantarás y no sabrás que día es, no sabrás que hora es. Ni siquiera voy a dejar que te levantes en tu propia cama. Mañana recordaras cuando él te susurró:
-Te lo estás pasando bien, ¿preciosa? 

Y nada más.

Ahora vete a casa, borra eso también de tu perdida cabeza y vistete, te estoy esperando de nuevo. Tu lo sabes, esta es la oferta que nunca has rechazado y que nunca rechazarás.

Ya ni siquiera te lo planteas.

Aquello que dijo.

Tu, con tus miedos y tus deseos.

Desearías que en vez de dos, pudiesemos fundirnos y ser uno.

Pero yo no consigo averiguar como se hace. Cual es la parte en la que debo actuar.

Todavía no se que quiero, si esque quiero algo. Y no consigo hacerte entender que estoy perdida. Que no tengo un sitio en este mundo porque no lo quiero. Que me duele respirar y por ello preferiría dejar de hacerlo.

Me duele todo el cuerpo todos los días, y a todas horas. Estoy perdiendo vitalidad, que ya no quiero. Y las pocas fuerzas que poseo te las regalo a ti todas. Pensando, intentando averiguar y preguntandome como puedo hacerte sentir bien, si ni siquiera consigo tal cosa conmigo misma.

Sé pocas cosas, o muchas pero utiles, pocas.

Una de ellas es que ahora mismo, a día de hoy, tu eres mi razón. La razón de que yo siga aquí, si no consiguiendo vivir, intentándolo.

Pero nada de esto esta bien, nada de esto es bueno. Porque me veo arrastrándote a lo más hondo del inframundo, de mi propio inframundo. Y nada de lo que yo pueda hacer podrá compensar nunca que tu llegues hasta ahí abajo para que podemos estar juntos. Hay cosas que no deberían de ser vistas jamás. 

Por ello intento caminar despacio, después de años sin ni tan siquiera moverme. Y por eso se de que manera me romperé si intento hacerlo mas deprisa.

Por eso me pasaría la vida entera envuelta en tus brazos sin pedir nada más.

Porque yo también vivo muerta de miedo.

Cada mañana me pesa más la vida a mis espaldas. Y tu sin querer pides que me mueva, sin saber porque yo nunca te lo he dicho, que para mi es un esfuerzo horrible que ni siquiera sé con certeza si quiero hacer.