Estoy de luto por las palabras que jamás llegaron a su destino. Por todos las veces que intenté hacer lo correcto y me salió del revés.

Me pregunto continuamente por qué es tan difícil encontrar las palabras correctas.

Por qué es tan difícil conseguir que los demás te escuchen y entiendan lo que dices.

Definitivamente no se puede hablar con el que no te quiere escuchar.
Pero ellos no saben que no quieren escucharte, y tú no sabes que por mucho que lo intentes no vas a conseguir más que volverte loco. Y cuando te hayas vuelto loco, encima, te culparán por ello.

Odio el funcionamiento de las cosas, el mecanismo que como sociedad tenemos para relacionarnos. Primero interpretamos y luego escuchamos, de manera que cuando oímos lo que se nos dice no somos capaces de asimilarlo porque ¡Ya hemos creado nuestra propia versión de lo que está pasando! Y somos tan tercos que no cabe espacio a cualquier otra opción. Luego, por eso yo siempre digo que; ¡Así va el mundo! Lleno de sordos ignorantes y de locos desquiciados.

 

La expresión es sin duda mi comodín en cualquier situación. Tengo la necesidad continua de expresar lo que pienso, lo que siento y lo que quiero. Es por ese motivo que cuando no tengo claros mis pensamientos o mis sentimientos, cuando no tengo claro lo que quiero, pierdo el oremus, es decir, el rumbo de mi historia. Y últimamente cada día cambio de opinión varias veces, siento distintas cosas, a menudo contradictorias, y acabo tomando decisiones drásticas que nunca sé si son las adecuadas.

 

Para los que no me conozcan sería importante remarcar que, como dijo una buena amiga; Soy emocionalmente dependiente, solo que no focalizo esa dependencia en una persona física, si no que me nutro de varias fuentes que pueden ser cualquiera mientras sea amor y no otra cosa lo que surge de ellas.

 

Últimamente todo va del revés y ese es el motivo de algo que parece ser el comienzo de una pequeña crisis que, además, no manejo del todo bien. Siento que he puesto el mundo patas arriba sin querer hacerlo y a raíz de eso han nacido nuevos temores y sobre todo replanteamientos que no creí que fuera a hacerme en estos momentos.

Sin embargo sé que de alguna manera estos cambios, aunque incluyan decepciones, disgustos y emociones demasiado intensas, aunque incluyan que se me cierre el estómago o que se me quite el sueño, van a ser para mejor porque con ellos estoy descubriendo emociones nuevas que en el presente son difíciles de controlar, pero que en el futuro serán buenas para recordar.

Así que aquí estoy, cuestionándomelo todo de nuevo, intentando averiguarlo todo otra vez, buscando respuestas a preguntas que no quería hacerme solo por no tener que pasar por ello, y sobre todo, esforzándome en el proceso de aceptar cada uno de mis sentimientos como algo real y totalmente válido. Ha llegado el momento de permitirme el lujo de volver a sentir sin que parezca que está todo programado, de dejarme llevar todo lo que mi mente me permita hacia un lugar que no conozco. Porque aunque lo desconocido asuste, no quiero quedarme aquí más tiempo, tengo las miradas muy vistas, los corazones muy bien dibujados y las mariposas se fueron ya hace tiempo.