Un día más es un día menos

Y cuanta verdad hay en esas palabras, cabría decir que roza lo ofensivo.
Cada día que pasa significa un día que he perdido no estando a tu lado.
Tan lejos pero tan cerca y tan lejos a la vez.
En ese orden.
Es todo un poco más espeluznantemente simple a cada día que pasa,
Un poco menos despreciable que el anterior.
Todo va desfigurándose poco a poco,
Mostrándose a rato soportable e incluso cínicamente divertido.
En otros momentos simplemente se parece más bien a un cuento,
Retorcido y mal contado por alguna bruja con muy mal humor.
Donde caperucita es una rata y el lobo un asqueroso murciélago.
Ambos acabarán en la cazuela, víctimas de algún hechizo maligno y espeluznantemente eterno. O eso quiero pensar yo, que estoy harta de verlos corretear a mi alrededor,
Intentando escapar de lo inevitable.
Y a todo esto me pregunto cuál es mi papel en este drama.
Pero cuando me busco no me encuentro.
Será porque cambio de parecer cada dos segundos.
O porque me paso los días fingiendo,
Ya no reconozco la verdad por ningún lado.
Creo que mis sentimientos están en tierra de nadie otra vez,
Pero se me olvidó el camino y no los encuentro.
Quisiera recogerlos y rellenar  el vacío de mis bolsillos,
Irme corriendo hacia cualquier otro lugar.
Quisiera matar al dragón que no escupe fuego,
Que no protege a una hermosa princesa triste.
Y ya de paso quitar los rosales que un día me alegraron el espíritu,
Pero que hoy lo llenan todo de un rojo intenso que me está matando.
 
Si pudiera pronunciar palabra entonces gritaría hasta romper los muros de aquella maravillosa guarida donde antes solía disfrutar.
Si pudiera moverme pintaría el cielo del color de tus ojos para verme reflejada en él y así no confundir el amor con el odio.
 
Pero mis piernas están cansadas y no me quieren ayudar.
Ayer intenté volver a montar todas las piezas de mi corazón. Pero hoy al despertar me he dado cuenta de que ahora suena distinto, distante, distraído, distorsionado,
Demente.
He pensado en poner una caja de música en su lugar.
Una de esas que no funcionan bien e incluso cerradas tocan su melodía.
Así podría tirarla y cerrar la llave, pues no pienso compartirla con nadie.
No después de haber desmontado mi corazón para dejarte entrar.
No después de haber tenido que romperlo para dejarte salir. 

El mundo en el que vivo

Qué poco respeto, cuánta miseria, que bonito es vivir engañado y qué fácil es dejar de intentar ser mejor.

¿En qué momento del nefasto proceso dedicado a intentar tener vuestros propios ideales y valores habéis caído en todos y cada uno de los tópicos habidos y por haber en la historia de la humanidad?

La ambición, la envidia, el rencor, el desconocimiento, la ignorancia y la torpeza que sí o sí nos persigue constantemente, ha hecho de vosotros la verdadera escoria, la más pesada losa de la falsa evolución en la cual, científicos trastornados y políticos enfermos e hipócritas, se excusan para destrozar el mundo del que tanto hablamos, y tan poco conocemos.

Vosotros, que creéis que la empatía es sentir lástima por la desgracia ajena.

Vosotros, que os escudáis en vuestra perfecta visión de la realidad y, sin dudar ni siquiera un maldito segundo, juzgáis al de al lado por los pecados que vosotros mismos cometéis a diario, pero que quedan aislados por el egocentrismo que lo controla todo.

Vosotros que os creéis tan diferentes de los que se aprovechan del más débil y en realidad sois peor, porque os ha tocado ser “La copia mala del clásico”.

Sois vosotros y no el resto los que habéis hecho de la tolerancia un mito y del amor una puta canción.

Quisiera que supierais que sois vosotros y no el resto los culpables de vuestra incapacidad para encontrarle el sentido a algo que puede tener cualquier sentido excepto ninguno. El mundo va del revés mientras vosotros dais vueltas como jodidas ratas drogadas señalándoos los unos a los otros con esas garras que dan risa, como si el verdadero culpable no os lo fuerais a encontrar justo en el reflejo del espejo deforme que usáis cada mañana.

Así que espero poder veros al final, solo para poder ser partícipe, aunque sea por un segundo, de presenciar cómo la verdadera justicia os devuelve todo el mal que habéis causado, causáis y causaréis hasta el último suspiro.

Mientras tanto podéis seguir culpando al resto de vuestros pecados y condenando a los más débiles a vivir vuestra miseria. Podéis seguir llevando esa venda rancia y aburrida que os permite pasar por encima de cualquiera con tal de conseguir cualquier cosa.

Sin embargo, dios no quiera que os encontréis jamás conmigo o alguno de los míos en el camino. Porque sé que no, la justicia no soy yo, ni lo eres tu, ni cualquiera que se parezca a ti, pero eso no significa que vaya a quedarme de brazos cruzados mientras la ignorancia de unos cuantos listillos destroza la diminuta parte de lo único que me pertenece en esta larga y entretenida vida;

Los demonios contra los que solo yo puedo luchar.   

Los sueños que solo yo puedo transformar en realidades.

Pero sobre todo, lo que solo yo puedo exigirme a mi misma, y lo que solo yo puedo conseguir con lo que me ha sido otorgado para pasar de largo por esta interminable historia.