Unlocking

Intento escribir pero estoy bloqueada.

Es una sensación que empieza a enfadarme.

Será que no tengo cosas que contar, cuando lo que realmente no tengo es nada que decir.

Podría empezar escribiendo como titubeo a diario delante del espejo, preguntándome porqué me veo tan diferente si el resto me ve tan igual.

Por qué me invade la sensación de incertidumbre, porqué me desconcentra y hace que me pierda entre calles y horas.

Entre caras bonitas y desafíos peligrosos.

Será que la excusa de querer saber me permite experimentar.

Será que experimentar me permite justificar que nada es en vano,

Justificar que todo vale.

No sé que escribir, pero diría que si pienso mucho puedo quedarme sin respiración.

Y que si no lo pienso puedo incluso dormir un rato.

Si tuviera que decir algo más coherente, entonces escribiría que hay cosas que he hecho bien últimamente. He hecho cosas que al resto les parecen mal, últimamente.

Pero me pregunto que más da, si es el mismo resto que me ve diferente, el resto que piensa que sigue todo igual.

 

Si, sé que a veces las despedidas son necesarias.

Que las verdades son imprescindibles.

A veces todo está tan gastado que solo puedes hacer dos cosas;
Derribar y volver a construir, o caminar hacia delante y dejarlo todo donde estaba, cómo estaba. Como si fueras a volver, pero sin volver.

Si pudiera escribir me encantaría poder decir que echo de menos las preguntas que me hacías. Fue bonito descubrir aquellas respuestas. Fue bonito sorprenderme y que durase más de dos minutos.

Estoy cansada de no hacer nada y hacerlo todo. Porque lo que hago no es lo que quiero hacer, y lo que quiero hacer todavía no se ha inventado.

Lo que quiero hacer se esconde porque otras cosas ocupan altas posiciones en esta batalla, entre el quiero y el debo.

Nada ayuda el debería el podría y nunca lo hará.