Me pregunto si…

Si cuando te levantas nada tiene sentido, y cuando te acuestas todo está del revés.

Si el sueño se va volando, o si cuando estás despierto preferirías no haber despertado.

Quisiera saber qué es lo que te asusta más en este mundo, y si soy yo tu peor pesadilla.

O tu mejor fantasía. O las dos cosas.

Quisiera saber si sientes un océano helado entre tú y yo, si me culpas por haberlo creado, o si me odias por no haberlo cruzado.

Resulta que no sé nadar, y que nunca te lo dije.

Me pregunto si realmente me crees cuando te digo que te quiero.

Si realmente te debo de creer cuando me dices que no puedes vivir sin mí.

Querría saber si te cuesta tanto como a mí mantener las distancias.

Si eres tú la fuerza dominante de aquél Poseidón,

Y yo la sirena que descansa en el fondo del mar, impotente porque donde ahí arriba tú descansas, yo no puedo respirar.

Van pasando las horas, que siempre son 24, pero se hacen tan eternas que los días se confunden unos con otros.

Siento que todo está donde no debería de estar,

Como si yo no fuera en realidad una sirena.

Ni una princesa, ni una mitad.

Como si tú nunca hubieras estado mirando,

Como si en realidad fueras una imaginación.
Fruto del deseo mezclado con la soledad y el agua salada en mis pulmones.

Y yo no me atrevo a salir a la superficie y liberar mi cuerpo de ésta enorme presión.

No me atrevo a decirlo en voz alta, no me atrevo a veces ni a pensarlo.

Así que dejo que una melodía se encargue de mis sentimientos,

Que otra voz te los confiese por mí.

Dejo que otras manos sean tus compañeras,

Que otro cuerpo sea tu liberación.

Y mientras tanto la inercia se encarga de mi cuerpo,

El instinto de mis pensamientos,

Y el corazón de todas las lágrimas.

Pero esta sonrisa va por su cuenta ya. Ha decidido no aparecer de nuevo. Como si temiera no ser lo suficientemente fuerte para sobrevivir a tu mirada.

Quién nos iba a decir a nosotros, que nuestra mejor arma se iba a volver en nuestra contra.

Quién nos iba a decir a nosotros, que nuestra fuerza iba a derribar aquél castillo que bien podría haber sido nuestra guarida.

Algo que no cambia es lo que pasa cuando te veo.

Se me corta la respiración y el estómago se rebela.

Cuando estás sin estar mi cabeza se vuelve loca y mis manos no saben que hacer.

Y pienso que sin guerra no hay paz. Pero solo veo guerra y no creo que llegue la paz.

Porque paz era esconderme en tus brazos.

Paz era respirar lágrimas de vida que surgían esplendidas, directas desde nuestros corazones.

Paz, era saber que irremediablemente te ibas a ir,

Pero ver que todavía estabas frente a mí.

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2 Respuestas a “Me pregunto si…

  1. Pregunta 1: Si cuando te levantas nada tiene sentido, y cuando te acuestas todo está del revés.
    Respuesta: Cuando me levanto, soy como un niño pequeño: Perezoso y con grandes tareas por delante. Cuando me acuesto lo hago de forma responsable. Hay un poder que conserva la integridad de la persona, que conserva la inversión del pasado para preservar el futuro. Cada día es un eslabon de una cadena de la que tengo que arrastrar una carga impuesta por condena de aquellos que solo miran e interpretan cual ladrón en jollería.

    Pregunta2: Si el sueño se va volando, o si cuando estás despierto preferirías no haber despertado.
    Respuesta: Estabilidad emocional. Cuando duermo descanso, cuando me despierto comienza el trabajo. Mi trabajo está en mejorar el servicio a quienes depende emocionalmente de mi. De nada vale avanzar cuando dejas tras de ese avance caos y desolación… para sentir avance en la vida, debes asegurarte que las personas que te rodean no son parte de piezas que usas para conseguir tus objetivos, sino que tu objetivo es en sí misma la satisfacción de aquel que tienes delante.

    Pregunta: Quisiera saber qué es lo que te asusta más en este mundo, y si soy yo tu peor pesadilla.
    Respuesta: Lo que más me asusta soy yo mismo. Y mi peor pesadilla aun no la he soñado, ni conocido.

    Pregunta: O tu mejor fantasía. O las dos cosas.
    Respuesta: Mi mejor fantasía es poder encontrarte en un futuro, junto a tu esposo e hijos, disfrutando de una nueva tierra.

    Pregunta: Quisiera saber si sientes un océano helado entre tú y yo, si me culpas por haberlo creado, o si me odias por no haberlo cruzado.
    Respuesta: Fuiste un problema, me centré en la solución y dejaste de ser culpable en el momento que entendí mi parte de culpa. Ahora no hay nada… solo la sensación de que aun deseas atraparme.

    Pregunta: Resulta que no sé nadar, y que nunca te lo dije.
    Respuesta: Es evidente cuando buscas tu apoyo en mi…

    Pregunta: Me pregunto si realmente me crees cuando te digo que te quiero.
    Respuesta: Me quieres como anciano quiere a su andador, como paralitico a su silla de ruedas, como lesionado por pierna rota quiere a su muleta… cuando te creas que estás sanas, dejaré de significar lo que creas que pueda significar una muleta en un estado de convalecencia.

    Pregunta: Si realmente te debo de creer cuando me dices que no puedes vivir sin mí.
    Respueta: Al principio creía quedarme sin aire, pero luego aprendí a respirar. Solo fue el golpe inicial en el pecho lo que me paralizó. No todos los dias llega alguien, te recuerda los amores preadolescentes y desean hacer leña del arbol caido.

    Pregunta: Querría saber si te cuesta tanto como a mí mantener las distancias.
    Respuesta: Si mi deseo fueras tú, indudablemente. Pero no lo eres. Solo siento como consumes mi espiritu… pero la culpa es mia, por abrir los ojos a alguien que desea dormir.

    […]

    Pregunta: Como si tú nunca hubieras estado mirando,
    Respuesta: Maldito día que puse mis ojos en el lugar más débil de mi realidad.

    Pregunta: Como si en realidad fueras una imaginación.
    Fruto del deseo mezclado con la soledad y el agua salada en mis pulmones.

    […]
    Así que dejo que una melodía se encargue de mis sentimientos,
    Que otra voz te los confiese por mí.
    Dejo que otras manos sean tus compañeras,
    Que otro cuerpo sea tu liberación.

    —No me creo nada que proceda de un avatar.

    Y mientras tanto la inercia se encarga de mi cuerpo,
    El instinto de mis pensamientos,
    Y el corazón de todas las lágrimas.
    Pero esta sonrisa va por su cuenta ya. Ha decidido no aparecer de nuevo. Como si temiera no ser lo suficientemente fuerte para sobrevivir a tu mirada.

    –Haces bien.

    […]

    Algo que no cambia es lo que pasa cuando te veo.
    Se me corta la respiración y el estómago se rebela.

    –Nadie te obliga a mirar… seguro que una dosis de realidad te hace recuperar la salud.

    Cuando estás sin estar mi cabeza se vuelve loca y mis manos no saben que hacer.

    –Lo dicho: Una dosis diaria de realidad.

    Y pienso que sin guerra no hay paz. Pero solo veo guerra y no creo que llegue la paz.
    Porque paz era esconderme en tus brazos.
    Paz era respirar lágrimas de vida que surgían esplendidas, directas desde nuestros corazones.

    –Proyecciones.

    Paz, era saber que irremediablemente te ibas a ir,

    –Eso nunca lo entenderé: ¿Por qué era irremediable? ¿Sabía demasiado?.

    Pero ver que todavía estabas frente a mí.
    –Esto no es real.

  2. Siento que me veas así. Que nos veas así.
    Siento muchísimo que no puedas ver belleza dentro de todas y cada una de mis fantasías.
    Siento que no puedas entender que me gusta vivir la vida tal y como la vivo.
    Siento que no estés bien, porque no estás bien.
    Y sobre todo siento que en tu realidad,
    Gran parte de la culpa la tenga yo.
    Pero si quieres, y cuando quieras, podemos hablar.
    De esto, de lo otro de lo de más allá, y de lo que quieras.
    Pero no me hagas esto, porque si no recuerdo mal, yo siempre he sido clara contigo,
    Así que lo mínimo que me merezco de vuelta, es que des la cara.
    Si no quieres dar la cara, entonces vale, como prefieras, escóndete si quieres, es tu vida.
    Pero si te escondes Toni, si no me dejas que te explique, si no te dejas a ti mismo comprender, entonces hazlo con propiedad.
    Tú decides, o hablamos, o no.

    PD: Ninguno de esos textos está escrito inspirado en ti.
    Cierto es que hay varios que si que están inspirados en tí, y podrías encontrarlos entre los archivos, pero precisamente esos son de mí para una persona que no eres tú.
    Por lo tanto, resérvate esas teorías paranoicas que te has montado, porque yo ni me apoyo en ti, ni te busco, ni te quiero como un anciano quiere a su andador.
    Te quiero porque me preocupo por ti, eso es querer. No es mucho más complicado. No te necesito, y además lo sabes. Pero te quiero y eso no cambiará, da igual si me llamas 25 o 100 veces, y da igual si me lanzas cuchillas, yo tengo muchos recursos y uno de ellos, es que por encima de todo, por encima de la frustración o el enfado, está la preocupación, y está muy claro que me preocupo por ti.
    Pero si tu no quieres que te lo muestre, no me des mas motivos.

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