Valdrá la pena

Union

Que sería de éste mundo si no nos juzgásemos los unos a los otros.
Qué sería de éste mundo si las caricias dejasen de ser cobardes,
Si los besos pudieran por fin ser desinteresados,
Si el miedo al dolor no estuviera en primera línea.

Qué sería de éste mundo si el sol brillase para todos igual,
Si el valor del dinero fuese para todos el mismo.

Que sería de éste mundo si nos dejásemos llevar sin todo ese miedo.
Si nos dejásemos querer un poco más y engañar un poco menos.

Por qué corremos cuando deberíamos de quedarnos y escuchar.
Por qué escuchamos a los que delante nuestro deberían de correr.

Que sería de mí si te dejases guiar,
Que sería de ti si te pudieras así ayudar.
Es realmente éste un mundo injusto,
O somos nosotros gestionando del revés los días.

Es realmente éste un mundo cruel,
O somos nosotros malinterpretando las señales.

Qué sería de nosotros si pudieras soñar,
Qué sería de nosotros si conmigo pudieses contar.

Qué importa ésta vida si no existe todo eso que no se puede ver.
Qué nos espera a todos si no es el mejor sentimiento del mundo al final.
Para qué sirve ésta vida si no es para desperdiciarla buscando.
Buscando una salida hacia aquella entrada,
O una entrada que nos brinde aquella tan esperada salida.

Es como una lucha constante siempre perdida y siempre ganada.
Pues cada vez se pierde más por el camino,
Pero se aprende más de todo lo vivido.

Menos mal que es éste un mundo donde todo cabe.
Que la vida es un desastroso y gigante cajón,
Un baúl de los recuerdos que permanecerá siempre,
Abierto a la expectativa de algo nuevo.

Menos mal que todo lo que somos nos pertenecerá aunque no lo parezca.
Incluso sabiendo que ello conlleva siempre una parte oscura.
Esa parte incluso excitante, que a ratos más valdría no haber conocido.
Pero en otros momentos parece que nos hace volar.

Y pese a que quiero volar a tu lado toda la eternidad,
Todavía sigo mareándome cuando te miro y te veo fugazmente pasar.

La palabra mágica…La magia de las palabras

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A veces pienso en el ego y en la palabra “Egoísta”,
Pienso que este mundo que he creado se me está haciendo enorme.
Crece y crece escondido en mi estómago.
No me deja digerir tanto como me imposibilita el respirar.
No me deja espacio, ni tiempo, ni ganas, ni fuerzas para nada más.
Y nada más llega a serlo todo en la triste soledad de todos esos días vacíos.

A veces pienso en la palabra “Altruista”.
Pienso y dejo de estar segura de lo que significa.
Lo busco en el diccionario y contrariamente me identifica.
A veces pienso que nada tiene sentido.
Me pregunto cómo un mundo tan grande puede gastarse tan pronto.
Lo estoy regalando, o mal gastando, o perdiendo.
Y no sé donde está la fuga, no sé arreglar el desperdicio.

A veces pienso que doy más de lo que tengo,
Otras creo que tengo más de lo que me corresponde.

Odio estar en guerra conmigo misma,
Dividirme en infinitas partes que se llevan mal entre ellas.
Que buscan cosas totalmente distintas, que explotan cuando se tocan.
Odio que mi cuerpo y mi mente vayan en dirección contraria.
Tiran con la misma fuerza y yo siento que me rompo como lo hace el cristal,
Cuando primero se desquebraja y al final se convierte en pequeñas partes,
Que brillan y son bonitas por sí solas, pero cortan como nada.

Ha durado poco aquél maravilloso baile,
El que nos marcamos cuando en el punto medio nos encontrábamos.
Qué recuerdos, amiga mía.
A veces me pregunto si aquello fue real,
Si disfruté como creo o creía que lo hice.
O si solo estaba alimentando a esta bestia,
Que es desobediente, que no puedo controlar.

Tengo una incómoda sensación,
Siento que por mucho que intento ordenar mis prioridades,
Eso sigue pareciéndose más a aquél cajón desastre que todos conocemos.
Es el rincón que puede incluso hacerte perder las ganas,
Las ganas de encontrar lo que estabas buscando.

Llámalo X

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Y claro que sí, también llegan días como aquellos, como éstos.
Días en los que parece que Nada apuesta por ti,
Días en los que tu no apostarías por nada.
Pero muy en contra sabes que debes de seguir arriesgando,
Todo tu valor, toda tu fortuna.

Existen momentos como los que vivimos últimamente,
Momentos que pesan cien veces tu peso.
Y tú te sientes como deben de sentirse las hormigas.
Y sigues, y sigues…
Hasta que llega algo un millón de veces más pesado que tu,
Y te aplasta sin percatarse si quiera.

Solo porque pongo mis dos manos a tu mereced,
Abiertas y entrelazadas para ayudarte a escalar inconvenientes, uno tras otro.

Solo porque te regalo la fuerza que tanto cuesta de acumular,
Crees que deliberadamente puedes pisar sin siquiera luego volver a mirar.

Pero yo resisto como lo hace la cuerda por la que todos pasamos,
Y tu ves el ímpetu, que te viene grande, que te sabe a gloria, y lo robas.
Porque sabes que me regenero una y otra vez.

Existen días como éstos, que van corriendo y arrasando con todo últimamente.
Será el ajetreo extremo de una ciudad y altas temperaturas,
Será la asfixiante sensación de unas calles,
Tan repletas como pequeñas y confusas.

Será lo que sea, pero ha llegado y pretende quedarse.
Mientras, tengo el sol a mi favor,
El que lucha contra el frío de tu mirada.
El que me recuerda que cada día es un nuevo día,
Aún pareciendo que iguales todos son.
Porque tanto para bien como para mal,
Nada es lo que parece.

Y ahora me recuerdas, ahora juegas al despiste.
Pero yo estoy muy concentrada intentando no perder el norte,
Que sigo buscando, que sigo dibujando para no desviarme del todo.

Te propongo que seas inteligente y aprendas a poner las manos,
En vez de pisarlas con pies descalzos que solo saben posarse aquí y allá.
En tierra de otros, en tierra desconocida, en tierra de nadie.