Lo mismo pero Diferente

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Hace ya tiempo que no te escribo.
Hace ya tiempo que a menudo te esquivo.
Es un largo camino el recorrido hacia las afueras,
Las a fueras de tus maravillosas tierras, donde todo crece rápido,
Y muere todavía más rápido.
Dejando una fragancia dulce y difícil de olvidar,
Más difícil todavía de volver a encontrar,
Sin frenar en seco y dar marcha atrás.

Encontré mil momentos y aproveché uno de todos ellos.
Lo sostengo contra viento y marea para no volver a caer.
Para no volver a hundirme en la caída de uno de nuestros saltos.
Me entretengo construyendo teorías lógicas y consistentes,
Que respiran bajo el agua, que no descansan ni durmiendo.
Y así poco a poco creo un mundo paralelo,
Donde eres tú el que queda a las afueras,
Aunque para no variar lo suficientemente cerca.

Y sí, es un poco insípido a ratos,
De vez en cuando sabe a hipocresía,
Pero es real, y se puede tocar.
Se puede sentir llano, banal,
A menudo frío y demasiado honesto,
Pero es real, y se puede controlar.
Pesa menos y deja espacio a todo lo demás,
Se lleva a todas las mariposas pero me deja avanzar.

Pocas son las veces que no te extraño,
Demasiados son los flashbacks,
Insistentes son esos escalofríos,
Que aparecen con tan solo pensarte,
Con tan solo pensar en esa piel dorada,
Contra la que no puedo luchar.
Esa mirada perdida, a la expectativa,
Que hace al resto bruscamente desaparecer.

Tengo suerte porque tengo las ganas,
Las ganas de ser fuerte y poco a poco dejarte.
Dejarte dejarlo, dejarte ir, dejarte que me dejes irme.
Tengo suerte porque tengo los recursos,
Y todo lo que antes eran inconvenientes,
Son ahora los motivos con más peso.
Y detrás de cada imagen, recuerdo uno de tantos.
Recuerdo uno de tantos peros,
Una de tantas lágrimas,
Uno de todos aquellos intentos.
Y así, poco a poco, te conservo intacto.
Trabajo día y noche para no dañar tu imagen,
Nuestra imagen, la portada de nuestra historia.

Es un duro trabajo el de apartarte sin dejar de quererte.
Es peligroso apartarte sin que dejes de quererme.

Pero tenemos suerte porque nos tuvimos y siempre nos tendremos,
Solo cambian las formas, las maneras, cambian los días,
Tanto como el tiempo pasa, como la vida corre.

Menos mal que tenemos suerte,
Suerte porque nos quisimos por encima de todo,
Y nada puede sobre ponerse a eso.

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Como si este fuera uno de esos momentos. Tan memorables, determinantes.
Uno de esos momentos que marcan un final, un principio.
Un punto de no retorno.
Podría ser éste el momento en el que aprendo un poco más, crezco,
Me expando un poco más.
Me expando y me mezclo, lo entiendo todo mejor,
Y pierdo el cobijo de la duda.

He visto estrellas infinitamente brillantes romperse en mil pedazos.
He buscado por tierra y cielo todas las partes perdidas y mil veces lo volveré a hacer.
Con fuego en mi piel grabados están todos aquellos momentos que siempre tendrán fuerza para hacerme flotar.

Guardo en mi joyero rojo aterciopelado las más preciosas piedras.
Tengo una maravillosa película que nadie más puede ver,
Que se repite con generosa frecuencia en mi cabeza.
Es una infinita secuencia de miradas que a veces matan y otras reviven.
Siempre un tanto de cal y otro de arena.

Tengo un millón de razones para sonreír sin motivo que me recuerdan, que no se deben de necesitar motivos para sonreír.

Siento que no puedo vivir sin esta energía que me gusta saborear, mientras pienso en lo bonito que es descubrir el poder de querer recorrer el camino hacia la verdad.
Que a veces es hacia delante, y a veces es hacia atrás.

Tiemblo cada vez que veo el brillo de todas esas almas que aun exhaustas siguen iluminando la oscuridad.

Ahora sé que he aprendido a conocer la verdad,
A escuchar el cuento pero prestar más atención a la versión muda detrás.
Que siempre se desnuda en los detalles que serán la clave de la historia.
Que indican el camino verdadero,
Los finales felices con sus peros.

Me miro en el espejo e intento acostumbrarme a esta nueva imagen,
Se parece a la de una mujer que sabe lo que quiere,
Y lo que quiere no es lo que tiene.
Es miedo lo que recorre mi cuerpo en forma de escalofrío,
Miedo al intentar imaginar el por venir y no ver nada.
Porque no ver nada significa que podría haber cualquier cosa.

Vivo en una burbuja que he creado con mis mejores esfuerzos.
En ella suenan los tambores de todos esos recuerdos,
De todos aquellos saltos al vacío,
Segundos de éxtasis que durarán para siempre.
Pero que parece que ya no son suficiente.

Y yo lloro la pérdida de ese sentimiento como lo haría un bebé buscando su querida pelota.
Pero agradezco ser consciente de que abandonar este maravilloso nido requiere buscar un nuevo lugar para el próximo y estoy conforme con ello.

A nadie le gusta renunciar,
Aunque a todos nos encanta descubrir cosas por probar.

Yo he decidido intentar llevarme bien con esa mujer que veo en el espejo,
He decidido escuchar lo que me quiere pedir, lo que quiere conseguir.

Dame tiempo y encontraré la forma de conseguirlo,
Dame tiempo para encontrar el camino de ida y vuelta.

 

Wake me up

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Y cuando el ego está en juego la batalla parecer ser mortal.
Es un proceso lento, es un dolor constante.
La piedra del zapato pero esta vez,
Dentro de la piel.
Como uno de esos dolores de cabeza,
Leves e increíblemente molestos.
Que te distrae sin que te des cuenta.
Te enfada sin que sepas del todo porqué,
O de donde viene…
Hasta que te das cuenta.

Me acuesto intentando disminuir los ruidos,
Intentando encontrar un poco de paz.
Es un esfuerzo que realmente,
Vale la pena.

Me levanto despistando pesadillas,
Que algún día fueron sueños,
Justo después de ser fantasías.
Despierto despistando fantasías,
Que una vez fueron romances.
Que ardieron en el deseo de tenerlo todo.
Que podrían haber sido inocentes.
Que se crearon incompletos.
Todo mezclado en forma de voces,
Que me repiten sin cesar todos mis pecados.

Y si no me doy cuenta me regocijo tanto,
Tanto que me pierdo en un bosque mágico,
Del que cada vez me cuesta más volver.
Pero no vale la pena.

Así que me entretengo y me distraigo,
Me hago fuerte y un poco más consciente.
Como aquella frase que siempre me consuela,
Que le da a todo una lógica reconfortante.
Que me devuelve a un mundo hecho para mí.
Y por nada del mundo quisiera yo perdérmelo.
Así que recuerdo que Ni tanto Ni tan poco.
Y lucho por un equilibrio,
Más utópico que accesible,
Pero tan bueno como terriblemente apetecible.

Y me paro y pienso que porqué no va a ser mío.
Y no miro atrás mientras intento no escuchar,
Escucharte entre el tráfico pensar mi nombre.
Pues definitivamente tampoco vale la pena.