Obra maestra

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Y fueron todas, todas las veces desde la primera hasta la última, las que te besé como el que acaricia su mejor obra, suave y delicadamente mis labios te regalaba, y me paseaba como el artista pasea su pincel favorito, tan gastado cómo único.
Tus labios eran el lienzo en el que yo derramaba toda mi pasión, los besos que te di fueron la obra más valiosa nacida directamente del cuidado con el que uno acaricia una flor; Del amor con el que uno trata a una criatura cuando llora, cuando ríe, cuando todo es demasiado abrumador.
Tu piel fue el mapa por el cual me deleitaba dibujando sonrisas y corazones, recorrí cada centímetro de tu cuerpo como el caminante que no se cansa por que ama las vistas infinitamente, y mientras al cielo te dirigía de tu aliento me nutría, de tus pulmones yo nacía en forma de suspiro, en forma de risa y alegría.
Te regalé el brillo de mi mirada y de aquello jamás me arrepentiré porque lo mejor de mí espléndidamente brotó,
y todo fue por y para ti.
No pudimos ser más preciosos, más verdaderos, no pudimos ser mejores, aunque ahora todo se sienta tan efímero. Y aún después de todo siempre te recordaré como el príncipe que pudiste ser, como el caballero andante que llevas en tu ser, sin importar que al final no lo hayas podido mantener. Aún después de todo, como mi obra maestra siempre te recordaré.

Se les escapó el momento

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Los recuerdo con ternura, los recuerdo con amor; Por donde pasaban, corría una fuerte e intensa pasión que nadie podía obviar. Por donde pasaron, una ráfaga del perfume del amor más puro dejaron que siempre permanecerá. Sus palabras quedaron grabadas en cada callejuela, en cada parque, en cada esquina. La felicidad que irradiaban quedó impregnada en los corazones de todos aquellos que los vieron. Fueron fuertes, fueron reales, fueron perfectos.

Cuando los recuerdo no parece que el mundo vaya a ser el mismo ahora que no están; Cuando los recuerdo echo de menos el brillo que nunca más veré en mi siempre amada ciudad. Echo de menos el convencimiento de que nunca se iba a terminar, porque cuando los recuerdo no me explico como han podido de largo pasar, cuando los recuerdo, olvido por un momento que en este mundo hay demasiada miseria, demasiada crueldad.

Eran como la sonrisa que te alegra el día, Como la risa de la que uno se enamora, Eran como creer de nuevo en los ángeles y las hadas, Eran tan bonitos, que a veces había que cerrar los ojos; Pues tenían el efecto del sol que tanto adoro, que es grande y radiante, que lo acapara todo.

Cuando los recuerdo, me inunda la pena porque se han ido y no sé si volverán, Cuando los recuerdo solo puedo esperar que algún día igual vuelvan a brillar.