El día que me dejaste.

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Te echo tanto de menos,
No sé quién soy sin ti,
No sé lo que hago,
Y no hay cosa que tenga sabor sin tu alegría.
La vida no es divertida, menos interesante,
Sin tu acogedora compañía.
Tu sonrisa era como la nube a la que acudir,
Tu esperanza era como la respuesta al vacío,
El consuelo cuando todo parecía perdido.
No sé muy bien lo que está pasando en mi interior,
Menos aun por qué todo da vueltas a mi alrededor.
Solo sé que si antes no me mareaba era porque te tenía a ti,
A ti de punto de referencia en cada voltereta loca,
En cada terremoto y en todas las tormentas.
Pero supongo que fueron demasiadas vueltas,
Supongo que fueron demasiados bajos y pocos altos,
Durante demasiado tiempo.
Supongo que para ti, como para todos,
Duró demasiado, tardé demasiado.
Supongo que para ti, como para todos,
No es suficiente, no soy suficiente.

Quizá algún día consigo recordar,
Quizás consigo algún día recordarte,
Recordarte a ti, mi felicidad,
Sin sentir este vértigo constante,
Sin sentir esta angustia latente y persistente.
Quizás algún día consiga sentir que aquella felicidad,
Fue toda la que una puede recibir en una vida,
Quizás algún día consiga sentir que es suficiente. Quizás algún día, que me hayas abandonado, dejará de sorprenderme.

Una respuesta a “El día que me dejaste.

  1. Cómo perderlo todo puede convertirse en ganar un mundo.
    Te quise, te quiero, y te querré siempre.
    Tu eres mi luz, la más brillante, la que me es imprescindible para dar lo mejor de mí,
    Para darle a este mundo algo de lo que acordarse.
    Haberte soltado de la mano ha sido lo más duro que me ha pasado en la vida, pero a la vez ha sido la mayor revelación que yo haya experimentado. Para averiguar lo que ya sabia? Puede ser. Para sentir en cada parte de mi lo que ya sentía? Totalmente; Te quiero.
    Te quiero princesa, te quiero toda, te quiero hasta cuando estás sin mí, simplemente te quiero. Y te querré durante toda mi vida, en todas mis vidas.
    Y no, jamás escogería por voluntad propia perderte, pero así fue, te perdí, te perdí de vista por un instante, y ahora, ahora me siento como si la vida de nuevo me hubiera dado el mejor de los regalos.

    Se me ha adelantado la navidad, y mi gratitud hacia ti es eterna por sacar lo mejor de mí.
    Te has ganado el cielo conmigo, princesa. Porque de verdad, arreglarme a mi, tiene todo el mérito del mundo.

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